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Selección de poemas de Las Sinsombrero (poetas mujeres de la Generación del 27)

Martes, 6 de Marzo 2018

Concha Méndez Cuesta. Nace en Madrid en 1898 y muere en México en 1986. De familia rica, recibe educación en un colegio francés.​ Los veranos los solía pasar en familia en San Sebastián, donde en 1919 conoce a Luis Buñuel, quien se convertirá en su primer novio. Esta relación duró siete años, durante los cuales Concha, que era amiga de Maruja Mallo, la autora​ se relaciona con Luis Cernuda, Rafael Alberti y Federico García Lorca. En 1926 publica Inquietudes y dos años después Surtidor. En 1930 publica  Canciones de mar y tierra. Se casó con el impresor malagueño Manuel Altolaguirre, con el que creó la imprenta La Verónica y la revista Héroe, en la que aparecerán obras de Juan Ramón, Unamuno, Pedro Salinas y Guillén. Otros libros que publica son Vida a vida (1932), Niño y sombras (1936) y Lluvias enlazadas (1939).

Poemas de Concha Méndez

El miedo es amarillo,
y la muerte ese cielo
que a todos nos confunde.
Como una luz lejana
que no queremos ver
está al fin de nosotros
y la vamos siguiendo
en el múltiple juego
de las horas inciertas.
Final, o estrella fija,
y dintel de la nada.
 
Yo sé que el frío es blanco
y el miedo es amarillo.
 
*
 
El viento
bate espadas de hielo.
 
-No abriré la ventana-
 
El viento
decapita luceros.
 
-No abriré la ventana-
 
El viento
lleva lenguas de fuego.
 
-No abriré la ventana-
 
En telegramas de sombra
que van llevando los vientos
se lee ya la Gran Noticia
que conmueve al Universo...
 
-Yo no abriré mi ventana-
 
*
 
Ven a mí que vas herido
que en este lecho de sueños
podrás descansar conmigo.
 
Ven, que ya es la media noche
y no hay reloj del olvido
que sus campanadas vierta
en mi pecho dolorido.
 
Tu retorno lo esperaba.
De un ángulo de mi vida
voz sin voz me lo anunciaba.
 
 
Rosa Chacel  (Valladolid, 1899 - Madrid, 1994). Premio de la Crítica de Narrativa en 1976, Premio Nacional de las Letras Españolas en 1988 por el conjunto de su obra, Premio Castilla y León de las Letras en 1990 y Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes en 1993. Exiliada de España entre 1937 y 1977 a causa de la Guerra Civil y la dictadura. Publicó los libros de poesía A la orilla de un pozo (1936) y Versos prohibidos (1978). Es también autora de diversas novelas y libros de cuentos reunidos en el libro Narrativa breve (2003), de libros de ensayo y de biografías y autobiografías, como el fascinante ciclo Alcancía, compuesto por Alcancía I. Ida (1982), Alcancía II. Vuelta (1982) y Alcancía. Estación Termini (1998).
 
Poemas de Rosa Chacel
 
 
Las orquídeas
                                                                                                        A Marisa
He venido al país de las orquídeas,
esas flores del triunfo, parásitos de las mujeres elegidas.
Su polen vuela al hombro
de esas que vienen con cinturas jóvenes
y hacia sus pies la América
tiende sus manos blandas,
de ésas cuyo perfume llega al mato,
llamando a la pantera, hermana suya,
que les presta sus pieles.
 
Pero yo vine por un mar
que una mitad era de sangre
y otra, sin esperanza, quisiera ser de olvido,
y a mi llegada no acudieron
en ligeras vitrinas encintadas.
No me asaltaron al llegar: su polen
no sabía mi nombre.
 
Tampoco en manos mercenarias
llegaron a subir mis doce pisos,
tampoco se dejaron cautivar
en los mercados ni en las florerías.
Tampoco el mundo, ese artefacto
referencial, las puso
en el correo en fechas onomásticas…
 
He venido al país de las orquídeas
y hoy ya le digo adiós, yendo hacia el puerto.
 
¡Adiós!… ¿Quién sabe cuándo?…
 
*
La culpa
 
La culpa se levanta al caer de la tarde,
la oscuridad la alumbra,
el ocaso es su aurora…
 
Se empieza a oír la sombra desde lejos
cuando el cielo está limpio aún sobre los árboles
como una pampa verdeazul, intacta,
y el silencio recorre
los quietos laberintos de arrayanes.
 
Llegará el sueño: alerta está el insomnio.
Antes que caiga la cortina oscura,
gritad al menos, hombres,
como el pavón metálico que grazna su lamento
desgarrado en la rama de la araucaria.
Gritad con voces múltiples,
piad entre la enredadera,
entre las hiedras y rosales trepadores.
 
Buscad refugio en las glicinas
con los gorriones y zorzales
porque avanza la onda de la noche
y su ausencia de luz,
y su implacable huésped
de suaves pasos, el peligro…
 
*
 
En un corsé de cálidas entrañas...
                                                                          A Paz González
 
En un corsé de cálidas entrañas
duerme una estrella, pasionaria o rosa,
y allí la casta Ester, la misteriosa
Cleopatra y otras cien reinas extrañas
 
con fieros gestos e indecibles mañas
anidan entre hiedra rumorosa.
Allí hierve el rubí que no reposa,
pulsan sus arpas mélicas arañas.
 
Allí en el cáliz de la noche umbría
sus perlas vierte el ruiseñor oscuro.
Allí sestea el fiel león del día.
En su escondido sésamo seguro
custodia el grifo de la fantasía
de hirviente manantial el fuego puro.
 
 
Ernestina de Champourcín (Vitoria, 1905-Madrid, 1999). Recibió una esmerada educación. Alrededor de los 10 años, se traslada a Madrid. Su deseo de estudiar en la Universidad se vio truncado debido en parte a la oposición de su padre, pese al apoyo de su madre, dispuesta a acompañarla a las clases, para cumplir con la norma existente para las mujeres menores de edad. A pesar de ello, trabajó como traductora. Escribe poesía desde muy joven, y considera la figura de Juan Ramón Jiménez como su maestro.  Entre sus obras se encuentran En silencio. (1926), Cántico inútil (1936), Poemas del ser y del estar. Madrid, Alfaguara, 1972 o la Antología poética publicada por Torremozas en 1988, entre muchas otras. Además, muchas son traducciones que llevan su firma. Tradujo a los británicos Elizabeth Barrett Browning y William Golding, la antología Obra escogida de Emily Dickinson (1946) y los Cuentos de Edgar Allan Poe (1971). Del filósofo francés Gaston Bachelard, tradujo El aire y los sueños (1943); y del historiador y pensador rumano Mircea Eliade: El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis (1951).
 
 
Poemas de Ernestina de Champourcín

Carta al vacío

Es escribir a alguien
o lanzarse al silencio,
a nadar en lo oscuro,
a encender una llama
aunque ahoguen las dudas.
¿Carta a lo que no existe?
Hay buzones alados
que se disparan solos
y un correo sin pistas
ni trayecto seguro.
 
Eludir el camino
que todos conocemos.
Seguir hacia adelante
ruta de los que intentan
lo que nunca pensaron
y se sienten felices
porque hay algo distinto,
porque se desvanece
de pronto lo que sobra
y no existe el vacío
si queremos colmarlo.
 
*
Estás
Y estás: en el vacío
y en la ausencia presente,
en la que es y vive
sin dejar de ser única
oquedad invisible
con raíces eternas.
No hay mundo que la llene
pero sí algo vivo
que la besa y la calma.

*

Al final de la tarde
Al final de la tarde
dime tú ¿qué nos queda?
El zumo del recuerdo
y la sonrisa nueva
de algo que no fue
y hoy se nos entrega.
 
Al final de la tarde
las rosas siguen lentas
abriéndose y cerrándose
sin caer aún en tierra.
 
Al final de la tarde
no vale lo que queda
sino el impulso mágico
de la verdad completa.
 
 
Josefina de la Torre (Las Palmas, 1907-2002). Poeta, cantante, guionista y actriz. Desde pequeña se vio conectada con el ámbito intelectual; gracias a su hermano Claudio de la Torre, que organizaba sesiones de teatro en familia, Josefina comenzó a participar en la representación de obras de autores modernos de una forma absolutamente apasionada. En sus años de juventud viajó a Madrid para estudiar y fue así como contactó con el arte vanguardista, conociendo a importantes poetas de la Generación del 27. Empezará también a realizar doblajes y a trabajar como actriz; cabe mencionar que durante mucho tiempo fue la voz que dobló a Marlene Dietrich y otras importantes actrices. En su obra puede notarse una fuerte tradición por lo moderno enmarcado en un contexto insular y una gran admiración por la naturaleza; además, su voz es absolutamente clara y profunda, capaz de llevarte a la reflexión. Algunos de sus títulos más conocidos son Poemas de la isla, Marzo incompleto y Medida del tiempo.  

Poemas de Josefina de la Torre

Destino
 
Destino,
¿qué nombre es el tuyo,
cruel y despiadado,
que te enfrentas, altivo,
a la humanidad?
Destino,
que nos niegas el pan y la sal,
que desafías a nuestras vidas,
a nuestros horizontes,
al latido de nuestras venas.
Destino implacable,
inconmovible,
dura piedra
contra la que nos estrellamos,
pobres seres indefensos,
con las ilusiones
colgando de nuestras heridas…
Destino inhumano
que nos marcas ferozmente.
Toro asesino
que nos ensartas en tus astas
como peleles, indefensos.
¿Qué nombre es el tuyo,
granítico,
cimiento indestructible
que barres nuestros latidos,
nuestras arterias?
Ignoto destino;
a ti te son adjudicadas
todas las culpas,
todos los latigazos que recibimos
los esclavos de este mundo.
¡Ah, Destino enemigo,
rival indefendible,
adversario tenaz!
Te quisiera de frente,
cara a cara,
mis puños en tu pecho
de atleta presuntuoso
y golpearte
con mi eterna pregunta:
¿por qué?
¿Por qué esta herida
sangrante y desvelada,
vacía de respuesta?
¡Oh, Destino!
Y una y otra vez
lanzar mis puños
contra tu inexpugnable fortaleza,
hasta sentir tu sangre, ¡sangre mía!,
caliente fuego
de mi mortal miseria.
 
*
 
Todos los días
 
Todos los días
llama a mi puerta el desconsuelo…
Estoy vacía y su eco resuena
por todos los rincones de mi vida.
Se estremece mi sangre
que es un hilo de hielo
al faltarme el calor de tu presencia.
No comprendo el idioma del paisaje;
qué quiere decir “sol”,
“cielo azul”
“aire”.
No comprendo mi ritmo,
ni mi esencia,
ni por qué sigo andando,
respirando,
contemplando a la gente,
a los perros que pasan,
a los pájaros
que mi balcón visitan diariamente.
Ni por qué la mirada,
mis ojos,
abarcan el entorno que me envuelve.
Ya no comprendo nada.
El mundo se me ha vuelto
un compañero extraño
que camina a mi lado
y no conozco.
¿Qué quiere decir “vida”?
Ya no encuentro
aquel sabor que un tiempo me dejara.
Las palmas de mis manos
se cierran sin calor,
desconsoladas.
Que eran tuyos tu casa y tu paisaje;
que está en ellos la huella de tus pasos,
el hueco de tu cuerpo…
Y está la casa llena
de tu recuerdo. 
 
 
Más información en:
www.poemas-del-alma.com
http://ciendecien.tumblr.com/
http://amediavoz.com
http://laroda.es/cervantino/actividades/0000009a7c0a14708/0000009b010b75609.htm
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Yaiza Martínez
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En este blog se publican los textos escritos por las alumnas y alumnos del Taller de Escritura de El astrolabio. También comentamos libros y noticias que nos interesen, y publicamos información sobre las Sabias y los Sabios de cada mes. En definitiva, aquí anotamos todo lo que nos parece que brilla.


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