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Especial microrrelatos de las alumnas y alumnos de nuestro Taller de escritura

Viernes, 1 de Diciembre 2017

Piedad Baca.
Piedad Baca.
Si me hubiera esperado
 
–El resultado de su analítica tiene dos conclusiones: una, que tienes cáncer.
–Horrorizada, salí corriendo sin oír la segunda:

–El cáncer se cura…
 
 
Quemado
 
El calor, retorcido, hacía mella en él  una vez tras otra. Se sentía sobrecargado, y ya no tenía fuerzas para seguir viviendo. Buscaba una razón para justificar su existencia, pero no encontraba ninguna. Y lo que más rabia le daba era escuchar:
 
–¡Fíjate! ¡Qué mono! Es un cenicero de diseño.

Álvaro Lama.
Álvaro Lama.
El de en medio

Van dos y se cae el de la derecha. El de en medio, al verlo, dice:

–Uf, ¡por fin no me he caído yo!

 
La que esperó

Un hombre camina solo por un lugar en ruinas. Los edificios están destrozados, las plantas están marchitas; el cielo, oscuro, solo emite una tenue luz que impide identificar si es de día o de noche. En definitiva: el mundo se ha quedado sin esperanza.

La piel blanca del hombre contrasta con esa oscuridad. La expresión de su rostro es de duda y de arrepentimiento.

Al poco, se topa con una gran colina, y empieza a subirla. Al llegar a la cumbre, se encuentra con una mujer de hermosas facciones y rasgos animales.

La mujer, al verlo, llora de alegría y le dice:

–Te he estado esperando mucho tiempo.

Mercedes Ortiz Jiménez.
Mercedes Ortiz Jiménez.
Encuentro de cojas
 
La veo venir desde lejos, y veo la dificultad con que camina.
Me uno a ella y caminamos igual, dialogamos, protestamos...
Pero no sirve de .

 
Contemplación
 
De regreso a casa después de un día muy intenso, sentí el deseo de descansar. Caminaba por un sendero que conduce a un bonito parque que suelo usar como atajo.

La luz del atardecer se mezclaba con las primeras luces de las farolas, que poco a poco iban encendiéndose. La temperatura era suave, agradable, e invitaba a pasear y a respirar el aroma que las plantas desprendían.

Me pregunté por qué no disfrutar de aquel momento que la naturaleza me brindaba, y decidí sentarme en un banco a contemplar el parque que tantas otras veces había cruzado sin detenerme.

En ese estado de contemplación, mis ojos se fijaron en la figura de una mujer que,  a través de la luz de las farolas, parecía joven.

Tenía la cabeza inclinada hacia atrás y los ojos cerrados. Sus facciones estaban relajadas, como si se encontrase en actitud de meditación; como si estuviera recibiendo una energía beneficiosa.

No sé qué estaba pasando por su mente ni cómo era su vida, pero me hizo pensar que se encontraba en la misma situación que yo; que estaba experimentando la belleza y la armonía que nos da la paz de la naturaleza. ¡Y qué poco nos paramos a contemplarla!

Noelia Pulido.
Noelia Pulido.
Post Mortem
 
Después de treinta y dos años, seis meses, ocho días, dos horas, cuarenta y tres minutos y dieciocho segundos se reencontraron en un abrazo en el tanatorio “Hermanos López & Cía”.

Quizá esta sea una de las razones por las que se dice que la muerte no siempre es el final.
 

Charo Ascanio.
Charo Ascanio.
Destino negro
 
Como todas las semanas, el carbonero fue a casa de doña Flora a recoger el pedido. Le abrió la puerta una chica joven y le preguntó:
 
–¿Qué desea usted?
 
–Vengo a por el pedido de carbón de doña Flora.
 
–Doña Flora está en el baño, venga otro día.
 
–No puedo, tengo más pueblos y tardaré en pasar. –La joven se encogió de hombros y mientras cerraba la puerta le dijo:
 
–Bueno, pues no lo traiga, ¡para la falta que le va a hacer ya a doña Flora!

El carbonero, un poco extrañado, dio media vuelta y se fue pensando: Dios, ¡qué negro oficio tiene uno!
El astrolabio

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Yaiza Martínez
Yaiza Martínez
En este blog se publican los textos escritos por las alumnas y alumnos del Taller de Escritura de El astrolabio. También comentamos los libros que estamos leyendo en nuestro Club de Lectura.


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